viernes, 20 de diciembre de 2013

Casualidades

Tuve que, primero que todo, decidir irme de Antofagasta. Casualmente, no funcionó mi postulación a la UDP, luego, el día de elegir la universidad de traslado, me ofrecen la San Sebastián, y la repostulación a la Católica de acá... sin embargo, casualmente (otra vez), la secretaria de mi tia, que por casualidad de había vuelto compinche amiga de ella, tenía al papá de su hijo trabajando en la UNAB. Otra vez, de casualidad, revisé la malla y me gustó... me matriculé ahí.
Luego, por los azares del destino, encuentro un grupo de mechones de la Andrés Bello... automáticamente me entra el deseo de socializar para no sentirme solo en la nueva universidad y me uno. Sólo bastó dejar un saludo y esperar unas horas, para que casualmente, unos ojos tiernos se posaran en mi publicación, y me llegara la solicitud de amistad que cambiaría mi vida para siempre...

Han sido tantas casualidades para llegar hasta este punto... seis listadas, quizás cuántas que no vi. No puedo concebir que nuestro encuentro sea fortuito. El destino teje redes convexas que sólo la fortuna entiende. Cómo no pensar, cómo no sentir, cuando te das cuenta de sopetón, que un simple saludo fue producto de un trabajo de joyería del Dios, que una historia completa, grabada a fuego, pasión y sangre, jamás hubiese existido si, primero que todo, mi postulación a la UDP hubiese llegado...